LUZ LED ¿QUÉ HAY DEL COLOR?

Esto nos vendrá determinado por los grados Kelvin de nuestra bombilla LED. Cada uno tiene una aplicación práctica: el blanco frío (5800K), para sitios que requieran luz potente, como trasteros, garajes, almacenes…; mientras que el blanco cálido (3.000K) ofrece un ambiente agradable en habitaciones, salones y lugares que requieran luz ambiental. El blanco puro (4.500K), para baños, cocinas y sitios de trabajo.

 

OJO AL ÁNGULO DE APERTURA DE LA LUZ

Este dato nos indica el ángulo que será capaz de iluminar nuestra bombilla. Pese a que en sus orígenes era reducido, hoy en día encontramos LEDs con un amplio ángulo de apertura que nos permiten incluso iluminar toda una habitación.

Con bombillas de un ángulo de apertura de 40º obtendremos una luz más focalizada, perfecta para iluminar puntos concretos: un armario, una vitrina, un cuadro… Para una habitación, sin embargo, necesitaremos una bombilla con 120 grados de apertura. Aunque posiblemente necesitemos usar más de una bombilla si las dimensiones son mayores de lo normal.

Y, PARA NOTA…

Si has llegado hasta aquí, es que ya eres bienvenido al club de fans de amantes de las tecnologías inteligentes, prácticas y que nos ayudan a ahorrar.

Por eso te gustará saber que el LED no es tan reciente como parece: fue inventado en 1962 por el ingeniero americano Nick Holonyak. Su LED rojo se convirtió en el indicador de encendido/apagado casi oficial para todo tipo de aparatos eléctricos. El LED blanco tardó bastante más en llegar. Fue en 1993, y desde entonces empezó a conquistar el hogar gracias a todas estas ventajas que te hemos contado hoy.

 

¿Qué me dices? ¿Te apuntas tú también al ahorro inteligente del LED?